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Sevilla es una ciudad abierta, alegre y amiga de
no estar dentro de casa; se dice que los sevillanos
viven y conviven en la calle, y en cierto modo es cierto,
pues en cualquier época del año durante
todo el día se pueden encontrar “cosas
que hacer”: pasear por la ciudad de mil y una
formas, visitar monumentos únicos, museos y exposiciones,
asistir a espectáculos… Y todo ello encontrando
siempre una muy favorable acogida del sevillano hacia
todo aquel que la visita, lo que la convierte en una
ciudad cálida y acogedora. Numerosas zonas de
esparcimiento para aquellos que deseen dejar volar su
imaginación por una ciudad poblada de restos
de otras culturas.
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Y durante la noche, la ciudad se
transforma en una urbe moderna, con una amplia
oferta gastronómica y cultural, de ocio
y de espectáculos. Su influencia arquitectónica
musulmana es lo más llamativo, -ya que
fue territorio musulman durante unos 800 años-
mucho antes había sido un centro cultural
de gran importancia. |
La afición a la tauromaquia y el flamenco son
otro de los platos fuertes de la cultura andaluza: figuras
del toreo como Juan Belmonte, Joselito el Gallo, Gitanillo
de Triana o el recientemente retirado de los ruedos
Curro Romero vieron la luz en esta ciudad o en poblaciones
de su provincia. Asimismo, grandes figuras del cante
flamenco y de la canción española vieron
la luz en esta ciudad.
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